Se presenta este libro como crónica familiar, pero por lo que aporta, por la forma en podemos identificarnos en mayor o menor medida con esta saga, en la que no encontraremos príncipes, ni caballeros, sino sólo gente de la calle, bien podría ser la crónica de cualquier otra familia, o dicho de otro modo, de una generación.
La prosa elegante de Teresa nos arrastra y nos sumerge, poco a poco, en la vida dura y sin concesiones de sus ancestros, guiándonos con emociones encontradas hacia el hoy, e incluso hacia el futuro.